Casi todas las clínicas liquidan igual: a fin de mes alguien exporta lo que puede, abre la planilla de siempre y pasa un día entero cruzando datos. Al final sale un número, se manda, y empiezan las consultas: "¿esta corona está?", "¿me descontaste el laboratorio dos veces?".
El problema no es la planilla. Es que la información nace suelta y hay que juntarla una vez al mes, a mano, bajo presión.
Qué entra en la liquidación
DentoManager la arma con lo que se registró día a día. Una liquidación típica queda así:
| Concepto | De dónde sale |
|---|---|
| Producción del mes | Las prestaciones realizadas por ese dentista y efectivamente pagadas |
| Comisión | El porcentaje pactado, que puede ser distinto por prestación |
| Comisión de tarjeta | La tabla del operador (UF + %), según la modalidad acordada |
| Laboratorio | El costo del trabajo de laboratorio de ese paciente y ese plan |
| Insumos a reembolsar | Lo que el dentista puso de su bolsillo, imputado al paciente |
| No comisionables | Lo que no genera comisión, marcado como tal desde el arancel |
| A pagar | El resultado, con el detalle línea por línea |
La liquidación se puede abrir y ver de dónde viene cada peso: qué paciente, qué prestación, qué día y con qué medio se pagó. Esa trazabilidad es la que corta las discusiones de fin de mes.
La comisión de la tarjeta, que es donde más se pelea
Cuando el paciente paga con tarjeta, la clínica no recibe el total: el operador se queda con su comisión, que se compone de un cargo fijo en UF más un porcentaje, y cambia según débito, crédito o cuotas.
Quién absorbe ese costo es un acuerdo entre la clínica y cada dentista, y las dos formas habituales conviven en el sistema:
- Sobre el neto: la comisión del dentista se calcula sobre lo que efectivamente llegó a la clínica, ya descontado el operador.
- Sobre el bruto: se calcula sobre el total de la boleta y el costo de la tarjeta lo asume la clínica.
La fuente de verdad es la tabla de operadores, que se mantiene en un solo lugar y se actualiza cuando cambian las condiciones. No hay porcentajes escritos a mano en cada acuerdo.
Insumos y laboratorio
Dos costos que en planilla siempre se pierden:
Laboratorio
Se carga el trabajo con su costo y queda imputado al paciente y al plan. A fin de mes se descuenta donde corresponde.
Insumos del dentista
Lo que el profesional compró para un tratamiento se registra con paciente y plan, y se le reembolsa en la liquidación.
Lo que hace que el número sea confiable
Una liquidación solo vale si la producción está bien atribuida, y eso depende de algo que ocurre mucho antes: que cada pago quede imputado a la prestación correcta. Si los pagos se reparten de forma pareja o a ojo, la liquidación queda mal aunque la fórmula esté perfecta.
Por eso el registro de pagos trabaja por prestación desde el principio. No es burocracia: es la condición para que a fin de mes el número no se discuta.
Y el reporte que nadie tenía
Además de la liquidación de cada uno, queda el consolidado del mes: cuánto produjo cada dentista, cuánto se pagó en comisiones, cuánto se fue en laboratorio y en insumos, y qué parte de la producción no era comisionable. Es el mismo dato que alimenta los indicadores de la clínica.