El WhatsApp de una clínica dental se llena de las mismas tres preguntas: cuánto sale, cuándo hay hora y dónde quedan. Contestarlas es trabajo simple, pero hay que estar. Y recepción no está a las once de la noche, ni el sábado, ni cuando hay cuatro pacientes esperando en el mesón.
No es un menú de opciones ni una respuesta automática. Es un agente que conversa, responde con tus precios y tus tratamientos, y deja la hora tomada en tu agenda real — la misma que ve recepción, con el box y el profesional que corresponde.
Qué hace, en concreto
- Contesta al tiro, a cualquier hora, en el WhatsApp que ya usa tu clínica.
- Responde por precios leyendo tu arancel, no un texto genérico escrito hace un año.
- Ofrece horas que existen: consulta la disponibilidad real del profesional que atiende ese tratamiento, respetando su jornada.
- Agenda: pide nombre y RUT, deja la cita tomada y confirma. El paciente recibe su recordatorio como cualquier otro.
- Escala a una persona cuando la pregunta lo amerita — un dolor agudo, un reclamo, algo fuera de libreto.
Por qué agendar de verdad cambia todo
Hay muchos asistentes que "toman el pedido" y dejan una lista aparte para que después alguien transcriba. Eso no ahorra trabajo: lo mueve de lugar y agrega el riesgo de agendar dos veces el mismo box.
Acá la reserva entra a la agenda con las mismas reglas que aplica recepción: horario del profesional, duración de la prestación, box disponible y sin choques. Si no hay hora que calce, el agente lo dice y ofrece las que sí hay.
Cómo se afina para tu clínica
Tus datos
Aranceles, prestaciones, profesionales, horarios y sucursales salen del sistema.
Tu tono
Se define cómo saluda, qué ofrece primero y qué no debe prometer nunca.
Probarlo antes
Hay un probador para conversar con el agente y ajustarlo antes de soltarlo con pacientes.
Y el que ya es paciente y no volvió
El agente no solo contesta: también sirve para salir a buscar. La lista de gente que se presupuestó y no agendó, la de controles vencidos y la de tratamientos a medio terminar existen dentro del sistema. Iniciar esa conversación por WhatsApp —con el contexto de lo que esa persona necesitaba— es lo que llena la agenda de la semana siguiente.
Cuánto cuesta y cómo se cobra
Es un adicional que se contrata aparte del plan, con tramos por cantidad de conversaciones al mes: 300, 1.000 o 2.500. Una conversación es un intercambio con una persona, no cada mensaje suelto.
Se paga por el tramo contratado, sin sorpresas a fin de mes, y hay avisos cuando te acercas al límite. Los valores están en la tabla de precios.
Lo que no hace
Conviene decirlo: no diagnostica, no da indicaciones clínicas y no discute tratamientos que requieren evaluación. Cuando la conversación va para allá, deriva a una persona del equipo. Un asistente que se pasa de listo con un paciente cuesta más caro que uno que no contesta.